El rendimiento académico

Hablar del rendimiento académico, es en el argot educativo, hablar de desempeño y aptitud, lo que en su esencia significa que el docente debe considerar algunas variables como lo son las cognitivas, motivacionales, preparación del docente, familia, políticas educativas, contexto del centro educativo, contexto de aula, conciencia plena de estudio, el mismo sistema educativo, etc.; como además, estimar las estrategias de aprendizaje que conduzcan el quehacer docente a la mejora que aspire en sus estudiantes.

El empleo de la tecnología educativa, es innegable que se impone por algunos factores que pasan por un efecto motivacional (que lo debe visualizar el docente) en los aprendices, apoyo horizontal como integración curricular en el proceso educativo, pero el enseñante debe identificar adecuadamente en qué funciones emplearla, como canal de comunicación, multimedia, formación, tutoría, didáctica aplicada, evaluación, …

La definición de acciones para la mejora del rendimiento académico, surgen como necesarias si un profesor desea mejorar alguna realidad que ha encontrado en su proceso enseñanza-aprendizaje, que lleva a identificar qué medios emplear, como por ejemplo, el ejercicio de una autoevaluación, registro de aprendizajes, reconocer técnicas y métodos de estudio a emplear el estudiantado en base a evaluación de sus estilos de aprendizajes, …

En algunos casos no está al alcance del docente la eficacia, eficiencia y efectividad del sistema educativo del centro educativo, distrito y hasta nacional, que en un momento dado, trata la docencia en un ejercicio que no es su esencia, sino mas bien a cumplimientos administrativos cuya carga varía, afectando en el tiempo que se necesita para desarrollar el aprendizaje de los alumnos que es el fin de la educación.

Vale reconocer, que se impone saber cómo se aprende, que no es lo mismo que cómo se aprueba, es decir, la docencia pasa al plano que debe convertirse en neuroeducadora, porque de ese modo puede reconocer cómo las estrategias funcionan en la construcción del conocimiento, influyendo por ende, en la optimización del tiempo de aprendizaje, el empleo adecuado de los recursos didácticos a utilizar, la gestión de aula, por tanto, se refleja en la evaluación, seguimiento y retroalimentación necesarios en el proceso educativo que se lleva a cabo.

 

 

La Educación en Política – ¿tarea pendiente en Ecuador?

La necesidad de elevar la cultura política en el país, ¿resulta imprescindible?. En estos días, por motivo de las elecciones presidenciales, así como de los Representantes de Asamblea, se han presentado diferentes manifestaciones sociales, expresadas muchas de ellas en tonos de burla, soberbia, temor, ofensa al prójimo, …; hasta un aire de fraude, que resulta muy peligroso.

¿Cómo se siente realmente la ciudadanía?, ¿puede elegir adecuadamente su futuro?. Las respuestas pueden ser muy variadas, y complejas tratando de ser objetivos en las mismas. La forma en que se responde, se difunde, y se concibe, muestra a las claras, lo que un juicio personal de un ciudadano, puede tener, o estar influido. El valor de un voto, debería de tener un juicio crítico apropiado y pertinente en toda la ciudadanía, sin excepción, para hablar así de un voto con acierto.

La concepción ética y moral en el ejercicio público, demanda relevancia en la cultura de gobernantes y gobernados.

Una transformación cultural, que no se dá de un momento a otro, es un requisito previo para una transformación política.

No es de menos considerar que una profunda cultura de transparencia acompañada de consistentes sistemas de control de las arcas públicas, ayudaría a reducir la corrupción económica, que históricamente, ha tenido impacto altamente negativo para el país, y hasta en las mentes del ciudadano común, y sobre todo, en la concepción de qué es un político.

Los valores de la ética y la moral, muy venidos a menos, en un contexto social que necesita educación en todos sus estratos, resultan cada vez más necesarios y elementales en el ejercicio político, especificados en la ley, y reflejados en todos sus ejecutores.

No es nada fácil combatir la corrupción, dado que es un mal endémico.

Tratándose la educación, como un asunto netamente medular; hay que comprender que el manejo del lenguaje, las emociones, la ética y la moral en el quehacer político, debe llevar a todos al entendimiento de que el país que se vive es siempre y cada instante responsabilidad de todos nosotros.

El manejo de las desconceptualizaciones, marca un relativismo en el conocimiento ciudadano, en que se crean divisiones bajo premisas, como la “verdad subjetiva”, alejando al ser humano de la VERDAD, cuya búsqueda en medio de la confusión sistemática creada, hace que la persona sin preparación adecuada, tome posturas y pensamientos que en muchos casos, le lleva a acciones realmente vergonzosas y hasta lamentables muchas veces.

Entre las manifestaciones de una verdadera democracia, está el hecho del respeto del uno al otro, y esto hace que exista comunicación, y a pesar que existan distintas maneras de ver.

Sin caer en romanticismos, resulta desde hace algunos años, la imperiosa necesidad de analizar fundamentos y propósitos al respecto, y en este escenario surge la educación.

La educación política en democracia es quien transmite a las generaciones los conocimientos y experiencias políticas, las sociedades democráticas no son estructuras cerradas rígidamente,mas bien están abiertas al cambio y a la evolución, de ahí que la política empírica debe de ser excluida.

La sombra de una democracia sin su sustancia, como producto de un modelo parlamentario, hace que se conciba en el ciudadano, que el ejercicio gubernamental es mas o menos el mismo, y que con la presencia burocrática, todo gobierno puede afectar intereses propios y a la individualidad misma.

El modelo democrático asociativo, en sus diferentes manifestaciones, puede llegar a tener una considerable influencia en un gobierno de turno. Ambos modelos no son excluyentes.

La educación política que se necesita, está en el aprender a leer y escribir con sentido político. Leer y entender la sociedad que vive, y escribir su contribución activamente.

En fin, existe mucha tinta para escribir, pero lo que está claro es que no se debe omitir la educación política, que es muy necesaria, elemental, de mucho trabajo y tiempo, que requiere de muchísima madurez por parte de los actores políticos actuales y obviamente de la ciudadanía.