La Educación en Política – ¿tarea pendiente en Ecuador?

La necesidad de elevar la cultura política en el país, ¿resulta imprescindible?. En estos días, por motivo de las elecciones presidenciales, así como de los Representantes de Asamblea, se han presentado diferentes manifestaciones sociales, expresadas muchas de ellas en tonos de burla, soberbia, temor, ofensa al prójimo, …; hasta un aire de fraude, que resulta muy peligroso.

¿Cómo se siente realmente la ciudadanía?, ¿puede elegir adecuadamente su futuro?. Las respuestas pueden ser muy variadas, y complejas tratando de ser objetivos en las mismas. La forma en que se responde, se difunde, y se concibe, muestra a las claras, lo que un juicio personal de un ciudadano, puede tener, o estar influido. El valor de un voto, debería de tener un juicio crítico apropiado y pertinente en toda la ciudadanía, sin excepción, para hablar así de un voto con acierto.

La concepción ética y moral en el ejercicio público, demanda relevancia en la cultura de gobernantes y gobernados.

Una transformación cultural, que no se dá de un momento a otro, es un requisito previo para una transformación política.

No es de menos considerar que una profunda cultura de transparencia acompañada de consistentes sistemas de control de las arcas públicas, ayudaría a reducir la corrupción económica, que históricamente, ha tenido impacto altamente negativo para el país, y hasta en las mentes del ciudadano común, y sobre todo, en la concepción de qué es un político.

Los valores de la ética y la moral, muy venidos a menos, en un contexto social que necesita educación en todos sus estratos, resultan cada vez más necesarios y elementales en el ejercicio político, especificados en la ley, y reflejados en todos sus ejecutores.

No es nada fácil combatir la corrupción, dado que es un mal endémico.

Tratándose la educación, como un asunto netamente medular; hay que comprender que el manejo del lenguaje, las emociones, la ética y la moral en el quehacer político, debe llevar a todos al entendimiento de que el país que se vive es siempre y cada instante responsabilidad de todos nosotros.

El manejo de las desconceptualizaciones, marca un relativismo en el conocimiento ciudadano, en que se crean divisiones bajo premisas, como la “verdad subjetiva”, alejando al ser humano de la VERDAD, cuya búsqueda en medio de la confusión sistemática creada, hace que la persona sin preparación adecuada, tome posturas y pensamientos que en muchos casos, le lleva a acciones realmente vergonzosas y hasta lamentables muchas veces.

Entre las manifestaciones de una verdadera democracia, está el hecho del respeto del uno al otro, y esto hace que exista comunicación, y a pesar que existan distintas maneras de ver.

Sin caer en romanticismos, resulta desde hace algunos años, la imperiosa necesidad de analizar fundamentos y propósitos al respecto, y en este escenario surge la educación.

La educación política en democracia es quien transmite a las generaciones los conocimientos y experiencias políticas, las sociedades democráticas no son estructuras cerradas rígidamente,mas bien están abiertas al cambio y a la evolución, de ahí que la política empírica debe de ser excluida.

La sombra de una democracia sin su sustancia, como producto de un modelo parlamentario, hace que se conciba en el ciudadano, que el ejercicio gubernamental es mas o menos el mismo, y que con la presencia burocrática, todo gobierno puede afectar intereses propios y a la individualidad misma.

El modelo democrático asociativo, en sus diferentes manifestaciones, puede llegar a tener una considerable influencia en un gobierno de turno. Ambos modelos no son excluyentes.

La educación política que se necesita, está en el aprender a leer y escribir con sentido político. Leer y entender la sociedad que vive, y escribir su contribución activamente.

En fin, existe mucha tinta para escribir, pero lo que está claro es que no se debe omitir la educación política, que es muy necesaria, elemental, de mucho trabajo y tiempo, que requiere de muchísima madurez por parte de los actores políticos actuales y obviamente de la ciudadanía.

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La Docencia y el Neuroaprendizaje

neuroaprendizaje

La Educación del siglo 21, demanda del Docente una preparación cada vez más profunda en en el desarrollo de sus saberes, y entre estos, indiscutiblemente el Neuroaprendizaje, que  se constituye en uno muy vital e influyente en su gestión educativa, entrando en la Neuroeducación, porque la realidad es que en el aula no se aprende., resultando en este punto muy interesante lo que expone el Dr. Hernán Aldana Marcos, cuyos conocimientos de la Neuroeducación son aclaratorios.

La nueva orientación docente que significa juntar conocimientos de: Neurociencia, Pedagogía y Sicología (Neuroeducación), lleva a que se deban identificar a los protagonistas de la Educación con un nuevo enfoque.

No es ajeno que la Neurociencia está en el quehacer educativo, tal es el caso que la OEI ya lo viene tratando.

Este saber parte de conocer, al menos, en conocimientos básicos, de: ¿cómo es el cerebro?, ¿cómo funciona?, … , ¿cómo “aprende el cerebro”?.

Las estructuras cerebrales y su funcionamiento constituye una comprensión que todo Docente debe saber.  Gracias a la tecnología, en los últimos 6 años, se sabe más del cerebro que antes. Gracias a este nuevo ambiente, es que surge la Neuroeducación, cuya influencia determina la mente.

Esta última, junto a su desarrollo adecuado, hace que la inteligencia crezca. Aquí está el aprendizaje, llegando a la necesidad de comprender la Neurociencia Cognitiva.

El Catedrático Francisco Mora, cita la Neuroeducación y habla de neuroeducadores, mencionando entre sus aportaciones, a las intervenciones tempranas, y conceptúa muy facilmente a la Neuroeducación: “Sacar ventaja de cómo funciona el cerebro para aplicarlo al aprendizaje, a la enseñanza”.

El Profesor Jesús Guillén, de la Universidad Internacional de Valencia, habla de la Escuela con cerebro, con un enfoque integrador.

Esto conlleva a que la investigación educativa sea parte de continuo hábito en el Docente.

Ampliar el conocimiento sicológico tambíen resulta vital.

Como se observa entonces, el mundo educativo está ante un nuevo paradigma en el presente siglo, por lo que el paradigma “neuro” lleva a la revisión de toda teoría pedagógica.

Las preguntas surgen, y entre ellas se citan:

¿Dónde está la Educación en la Neuroeducacion?

¿Biología y Educación?

¿Y el Aprendizaje Significativo?

¿TIC en la neuroeducación?

¿Entornos computacionales(informáticos) en entornos E-A?

¿Neuroeducación en el aula?

¿Neuroeducación —-> Neuroética?

¿Neurosicopedagogía?

¿Aprendizaje y memoria?

¿Escuela creativa y transformadora?

¿Neurodidáctica?

¿Neurodidáctiva y estrategias de aprendizaje?

¿Inteligencias Múltiples y Neurodidáctica?

 

El Docente y sus Valores

El ser humano en la actualidad vive en un mundo, donde los valores se encuentran en juego, en discusión y hasta en duda. El espacio ganado por el relativismo, indiscutiblemente es amplio, e influyente en cualquier persona que se encuentre en etapas de formación temprana, media, o que no se encuentre clara en sus principios y valores.  
El valor de la Honestidad, hoy en día, es venido a menos en muchos lugares, así como en cualquier estamento de formación, desarrollo, o convivencia, reflejándose como producto de una sociedad que en muchos momentos es golpeada por la práctica de los desvalores.

La Honestidad nace desde casa, siendo por tanto un pilar, es decir, refleja familia. Pero, no lo es todo. El desarrollo del ser humano, fuera de su hogar, demanda que las cimientes sean fuertes y sólidas, de ahí que ahora, se le exiga a la Educación, lo que la sociedad requiere, seres humanos con valores, donde uno de los primordiales es la Honestidad, y allí está la inherencia de cada persona, ahí está el escenario de los Educadores.

Un Docente no deja de complicarse al tener que  conocer los valores de sus Estudiantes, dado que es vital reconocerlos, por el mismo sentido educativo que debe aplicar en todo proceso de enseñanza-aprendizaje u orientación-aprendizaje que le toque realizar. Y lo más importante, comenzando por sí mismo.

Él debe comenzar, por ser justo y sincero, ya que así plasma, una antesala a sus valores. Así, puede hablar con respeto, decoro en los momentos necesarios, con asertividad cuando deba ser preciso, para ese acercamiento y diálogo, que son cada vez más necesarios, entre Dicentes y  Docentes.

Cada persona se refleja con su conducta su propia moral individual, y ésta es el fundamento de la moral social, a su vez sus acciones constituyen su conducta, que deben ser inducidas por su sentido moral.

El sentido moral resulta de la experiencia, por tanto resulta de la evolución sicológica y de factores emocionales, intelectuales y volitivos. Por tanto, el ser humano se realiza mediante la práctica de sus valores, es decir, su ética.

El valor moral del hombre resulta de la práctica de valores, mediante sus acciones que son producto de su propia voluntad.

La Axiología, que trata la teoría de los valores, trata de igual forma el antivalor, y por medio de sus corrientes filosóficas: Objetividad y subjetividad, ha ubicado su cualidad especial de estimar las cosas en sentido positivo y negativo, siendo su segunda corriente, el espacio en que se ha desarrollado la relatividad.

De ella ha surgido la Axiología Educativa, que trata el estudio de los valores desde un sentido pedagógico, ya que se estima que los valores son susceptibles de ser aprendidos, no solo como norma, sino también, desde un punto de vista crítico.

La presencia de la corrupción en el planeta, es parte de una convivencia que complica la Educación en Valores, y no es de menos, que el espacio docente en algunos lugares se ha contaminado. Esta última realidad, es tan grave, que influye en la mirada y en la conciencia social con respecto a la integridad ya no solo personal, sino también institucional en algunos casos.

“La honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría”, es una frase de Thomas Jefferson, y es un punto de partida, ya que esto es un pilar muy fuerte como legado que deja un Docente, en donde se encuentre, por donde haya pasado.

La transparencia en el ser de un Educador, hace que sea verdadero y que signifique mucho para sus Estudiantes, ¿por qué?. Porque será un ejemplo de vida, estimulando a ser auténtico, verdadero, coherente entre lo que hace y debe hacer, acorde a sus principios, impulsa la transparencia, comprende sobre manera que sus objetivos educativos están en los valores y no en los instructivos.

Muy duro ser Docente hoy en día, la realidad material pesa en muchos casos, sin embargo, la existencia de seres con alma grande, hacen que la docencia, sea para quienes se encuentran con sí mismas, y se encuentren en un nivel distinto, y con luz y atracción al camino adecuado del saber y del ser sobre todo.

Hay Educadores que entendieron que la Educación es una vocación no un puesto, que partiendo del respeto, enrumban vidas, levantan seres caídos, olvidados, ignorados, … ,  despiertan conocimientos, creatividad, crean sed de aprendizaje, no se dejan de la adversidad, que viven luchando con adversidades económicas, de salud, etc., que transmiten felicidad, brindan y dan frescura al espíritu, muestran como deben ser las cosas, enseñan a volar, a elevarse en el mundo.

Por eso, un Educador es recordado por sus Estudiantes porque educó de CORAZÓN.

 

 

 

 

 

cuando ésta es sinérgica directamente con la Moral, que es la que norma la conducta de la persona. La visión axiológica,

EL RECTORADO EN LA UNIVERSIDAD ECUATORIANA EN EL SIGLO 21

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Es indudable que el ejercicio de una Rectoría Universitaria obtenida por una elección como tal, sea ésta por la vía de elecciones o designación por Autoridades Superiores, es más que aquello, constituye un desafío de altísimas demandas de la actual sociedad ecuatoriana, así como una demanda de gestión de primer nivel.

La Nación se encuentra, así como el resto del planeta, viviendo una crisis económica, lo que para todo ente universitario, público o privado, es ya un factor de incidencia de mucha consideración, para la toma de decisiones.

La Era del Conocimiento que vivimos, presenta otros escenarios reales de vida, para todo país, por tanto los entornos de desarrollo político, social, cultural, financiero y educativo, derivan en otros ámbitos, cuyas escenas ya no son estáticas, sino mas bien dinámicas, a lo que un Rectorado, requiere de un equipo de gestión, tenga la capacidad de poder descifrar, entender, atender, y disponer de una sinergia inteligente y adecuada para contribuir a la soluciones que se necesitan en los momentos oportunos que haya que llevar a cabo acciones al respecto.

La imagen de la universalidad, el saber, la ética, la moral, dirección y liderazgo del Alma Máter, es lo que se pretende conservar, y en algunos casos, reinstaurar, dada la demanda de estos valores, muy a menos, en algunos estamentos administrativos y docentes involucrados en el quehacer universitario.

La apreciación que se tenga del avance de conocimientos y la masificación de los mismos(debiendo ser su eje transversal la investigación científica), constituye entender aquellos factores que se ramifican en procesos que deben partir de decisiones racionales con coherencia administrativa, financiera, académica, científica, tecnológica e investigativa, sin que se altere la misión de la propia Universidad.

Una clave en la procura de ideales en la Educación Superior es alimentar tradiciones y valores, que hablen de la propia identidad, que desde su nacimiento ha tenido toda entidad universitaria, que dieron motivo a la razón de ser y de existir, no solo para sobrevivir en el tiempo, sino también para trascender debidamente en el mismo.

Lo mencionado anteriormente, es una lucha de actualidad, ante el olvido, la indiferencia y la apatía corrosiva que se impregna en las antiguas y nuevas generaciones administrativas, estudiantiles y docentes.

Los avances, así como los reconocimientos que obtenga cualquier Universidad, debe crear vínculos de empatía para exaltar virtudes que impulsen un diario quehacer, creador, renovador e innovador del saber.

El manejo del corto plazo, la falta de planificación, el actuar sin coordinación, la crisis de sentido y la desinstitucionalización, constituyen batallas que crean entredichos y otras visiones, que alteran el modo de percibir y actuar, ante las verdaderas soluciones que se necesitan.

Todo conflicto debe ser atendido, reconocido, tramitado, discutido y solucionado. Trasladado este escenario a la Sociedad Ecuatoriana, hace que se piense con claridad, que se necesita recuperar el espacio público y su opinión en buena lid hacia el ente universitario, en base a la reconstrucción de la autoridad, que se la obtiene y se la gana con responsabilidad ética y civil, y sobre todo, con la figura y certeza de un Docente adecuado para el Siglo 21.

Una de las mayores crisis de la Universidad Ecuatoriana, y en muchos casos ha sido determinante, es la presencia de las anomias, que deben ser enfrentadas a escala en la administración y la vida académica de toda entidad. Esta injerencia ha influído hasta en la calidad docente, que ha creado hasta dualismos, entre una universidad real y una ideal, conviviendo el atraso y el progreso, lo que ha motivado, que se piense que el mayor problema es el Educador.

En este último punto vale reflexionar al respecto, dado que no es exclusivo de una estabilidad institucional, sino mas bien de orden cultural y estatal. La incorporación docente con “vocación ocasional”, ha creado la imagen del empleado o instructor, simple ejecutor de horas de enseñanza, lo que ha llevado a que desdibuje la verdadera imagen de quienes tienen y practican la verdadera vocación  docente. Esto lleva a que se creen los llamados Concursos de Mérito y Oposición Docente, cuyo proceso demanda un análisis profundo, que parte de la misma concepción que se tiene al respecto, cuyos criterios deben estar fundamentados en una Excelencia Pedagógica, que no es definitivamente una labor de ciencia, que debe estar plasmado desde una educación política.

Inequívocamente, el espacio docente es fundamental y decisor. Hay que dar el espacio espiritual que requiere la Docencia, en base al trabajo y no a una utopía, que parte del valor de la tradición que tiene una Universidad.

El diálogo universitario también es fundamental, concibiéndose al desarrollo como punto principal, lo que constituye un problema cultural y de mentalidad, que debe subsanarse a medida que se presentan los momentos y los avances del caso.

Se puede decir, fundamentalmente, que las gestiones políticas, administrativas, académicas, investigativas y del talento humano, hace que se tenga la particularidad de la existencia de una cabeza organizativa, por lo que en el resto de la Universidad deben existir estructuras estables que faciliten la gestión, por tanto, el elegir un Rector es mas un acto político que académico.

Esto último, hace que los equipos de trabajo, estén a la altura de una gestión universitaria del presente siglo, donde unas de sus fortalezas es el verdadero talento humano, el uso adecuado y pertinente de la tecnología y sobre manera la identidad institucional, que parte desde la misma dirección de las Primeras Autoridades.

 

 

 

 

! Mi país .. en estos momentos !

Ecuador

En todo el mundo, el 16 de abril de 2016, se escuchó que el Ecuador había sufrido un terremoto, que hasta la fecha tiene réplicas que, con diferente impacto se siguen dando.

Las consecuencias de este movimiento brusco en el planeta, cuyo escala fue estimada en 7.8 en la escala de Ritcher, trajo muchas tragedias, y entre ellas la muerte de muchas personas, que tal vez, resultan incontables. Existe mucha desolación en algunos lugares, y  demasiado sufrimiento en las almas de muchas personas y familias, así como también, en muchos de nosotros los ecuatorianos, sea por un pariente cercano o no, o solo por el hecho de la sensibilidad humana que se tiene ante estos hechos.

Las lágrimas se nos brotó a algunos en el alma, porque la impotencia muchas veces puede ahogar.

Sin embargo, en medio de una realidad política nacional que resulta muy confusa para la mayoría, surgió el humanismo del ecuatoriano y la natural ayuda del extranjero, cuya manifestación fue inmediata.

En las redes sociales, se reflejaron muchas cosas, entre verdades y no verdades, políticas o no, se mostró que la intención de fondo de la mayoría era ayudar.  La falta de sentido en algunas personas salió a flote también, selfies en la zona, buscando notoriedad en ciertos momentos, … , en fin, es la falta de preparación, así como la falta de profundo sentido humano, que entre sus errores, se cree que todo es mediático y que es lo que vale ante todo.

Desde otro punto de vista, surge la gran pregunta: ¿Estamos preparados?, como personas, como país, como Gobierno, …

Este cuestionamiento, como que fuera fácil de responder, con un no, sin embargo, su magnitud y complejidad, hacen que se tenga que analizar, desde un punto técnico propiamente dicho, hasta llegar al plano humano.

Si en los países, cuyas vivencias sísmicas son mayores en algunos casos de lo que hemos vivido con este terremoto, sufren, más aún nosotros que todavía no hemos vivido estos desastres en la magnitud que ellos han pasado hasta ahora, mas bien, nos encontramos ante el deber, de  inferir que esta diversidad de situaciones, así como sus complicaciones conexas, nos lleva a tener que unirnos en muchos aspectos que parte de la buena convivencia y el respeto humano entre todos, desde el ciudadano al Estado y viceversa, demandando políticas y regulaciones, que son necesarias hace tiempo, por un sentido básico de un bien común, por sobre ideologías y demás posturas simimilares, es decir, nos falta la base, debemos cimentarla urgentemente.

Nadie puede con los terremotos hasta ahora, pero eso sí, en algunos países hay mejores respuestas. Sin embargo, ahí están las pruebas grandes e inmensas que se deben afrontar, y en esta oportunidad, el humanismo ecuatoriano se mostró y se está mostrando hasta el momento.

Como católico, me cuestiono, ¿qué hacer?, pues una de las cosas, que probablemente nos llegó a todos, es la realidad que no cualquiera podía estar en la zona de desgracia, demandaba, demanda y demandará estar preparado en algunas facetas, que comienzan en lo emocional, sicológico y espiritual del ser humano.

Es verdad, y en algunos casos la miseria humana de ciertos seres salió a la luz, desapareciendo su oscuridad con la luminosidad de los demás, que EL los perdone.

También, surgieron aquellos que se dicen ateos, que en buenas intenciones en algunos casos, manifestaron lo que dicen creer. Ellos son hijos de DIOS también, ya muchos se acercaron antes, algunos lo hacen ahora y los que no, lo harán después.

En lo material, va a requerirse algunos años, pues  todas las  personas damnificadas necesitan un inmenso apoyo sostenido en el tiempo, pero sobre todo en lo espiritual y sicológico que es lo más duro y dificil.

Quienes podamos hacer algo, !hagámoslo!,  actuando con nuestros dones y virtudes,  en silencio, en base a valores como lo son la honradez, la sencillez, la humildad y la caridad humana, con una profunda y buena convicción de corazón, para que estas acciones se aunen en esfuerzos por quienes lo necesitan, buscando lo necesario y con las personas y organizaciones adecuadas, y sobre manera para que aquellas almas, sean acogidas en medio de tanto dolor y reciban lo que merecen como seres humanos, e hijos de DIOS.

 

Ser Diabético

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Indiscutiblemente, la diabetes es una enfermedad que demanda mucho de quienes la portamos. Va desde el día a día, a cada instante, debido a muchos factores como la alimentación, el stress de vida, el manejo sicológico y emocional de si mismo muchas veces.

Lleva a conocerse a si mismo, tomar en la medida de lo posible, precauciones de alimentación, en caso de accidente, actitud ante toda situación de vida, positiva o negativa. Es una complejidad.

La renuncia a muchas cosas que muchas veces se desea, lleva a que uno mismo deba cambiar para cuidarse de si mismo, y a su vez dejar confianza, de quien-es estén alrededor de uno ante determinados momentos que uno no los pueda manejar.

Lo indudable, es que se debe confiar. En el diabetólogo, endocrinológo, nutricionista, como cualquier profesional que asista, en el camino. Esta enfermedad, a más de aceptarla y llevarla, hay que comprenderla, en todo momento, para no solo manejarla, llevarla, sino superarla en la medida de lo que Dios permite, a través de sus caminos, y humanamente aterrizado, por medio de la ciencia.

Lo más dificil, es no dejarse vencer, decaer, y mas bien, levantarse, porque cada uno es un caso distinto. Los avances de la ciencia, dan aliento a curas, pero el momento, se lo ve más adelante.