La persistencia alcanza lo que muchas veces desconocemos, como lo es el descubrir de lo que somos capaces ante la adversidad, los golpes de la vida, el desaliento, la derrota que nos impacta, …; escuché siempre a mi amigo Don Seba (Prof. Sebastián Alvarado Morejón) decir: “Al hombre se lo conoce cuando se levanta del piso, no cuando está de pie”, y es una auténtica verdad.

Existen muchas adversidades que se nos pueden presentar en el camino: Económicas, fallecimiento de un ser querido, enfermedades, robos, engaños, defectos propios, …, que solamente con FE, las podemos superar, y he ahí, donde el poder de una convicción auténtica, es lo único que nos llevará adelante, ante todo, inclusive personas que por diferentes motivos, en buen criterio o no, nos pueden desestimular, sin embargo, ante ello está el SER PERSEVERANTE, en lo que es bueno, noble y justo.

Esta actitud es vital en todas las circunstancias de la vida: Familiares, personales, profesionales, defensa de nuestros valores, nuestros hijos, la enfermedad, etc., debido a la determinación que nos conduce, la preparación a las pruebas, en las que muchas veces, podemos pasar por momentos de sentirnos fracasados, cuando en realidad lo que está ocurriendo es un camino hacia el éxito, el que llegará en el momento preciso y en la instancia correcta de nuestra existencia.

El entrenamiento en este valor, comienza con el hacer de nuestras cosas, que una vez que las comenzamos las terminamos y bien hechas, sino no las hagamos, esto nos llevará a las grandes metas, comprendiendo con absoluta claridad que no hay logros sin persistencia, basándonos en nuestra auto-confianza, asumiendo nuestro costo que en su momento de trayecto a la meta nos representa más que el beneficio, pero basándonos en una disciplina propia en la que nuestra acción y acción deben ser dinámicas y no rígidas, de modo que podamos visualizar lo que debemos hacer.“La persistencia conquista a todos los críticos y aniquila obstáculos. Todos creen en un hombre con determinación. La gente sabe que cuando inicia algo, la batalla está mitad ganada porque su regla personal es que termina todo lo que comienza”.
Orison Swett Marden

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