“El relativismo consiste en la postura que dice que la verdad de todo conocimiento o principio moral depende de las opiniones o circunstancias de las personas. Como las opiniones y las circunstancias son cambiantes, ningún conocimiento o principio moral, según esta postura, es objetivo o universal. Es decir, el relativismo postula que ningún conocimiento o principio moral es verdadero independientemente de las opiniones de las personas o de sus circunstancias, ni tampoco, por esa misma razón, es válido para todos en todo tiempo y lugar. En realidad, el relativismo, en cuanto al conocimiento de la realidad en general, deviene en agnosticismo (la negación, o la puesta en duda, de la capacidad del ser humano de conocer la verdad objetiva); y, en cuanto al conocimiento de lo moral, en individualismo o subjetivismo“.

Estas palabras nos ubican en nuestro entorno actual de convivencia humana tanto familiar, laboral, local, nacional e internacional, donde nos podemos encontrar con diferentes manifestaciones del ser humano, cuyas formas se pierden en el escepticismo, donde se postula que todas las posiciones son igualmente válidas, o pasan simplemente al campo de la opinión “personal” o “subjetiva”, por lo que la desconfianza en la verdad es la característica.
Se presenta una realidad en todos nosotros como seres humanos, que es, sobre todo en quienes decimos que somos católicos, el hecho de no analizar a fondo nuestra FE, conocer y educarnos en el pensamiento oficial de NUESTRA IGLESIA, y estar con un conocimiento base ante las corrientes filosóficas actuales, que en algunos casos buscan crear un nihilismo en las mentes de tal modo que no se debe asumir un compromiso definitivo, una convicción, un dogma, … , justificándose en el “hecho que todo es fugaz y provisional”.
Estas situaciones han trastornado la búsqueda de la verdad en sí misma, creando una “cultura” cuyo fin es la verdad subjetiva o una utilidad práctica, creándose caminos donde se separa la FE de la razón, para hacer de ella algo ilusorio y ser conceptuada como mito o superstición.
Sin caer en el plano pesimista, la sociedad actual se desencanta al encontrarse con la realidad de la pérdida de valores en muchos seres humanos, desvaneciéndose en algunos casos, “sustituidos” por otros y hasta fijados como “rarezas” al ser vistos y practicados por otros seres humanos.
El mundo actual se encuentra con la dificultad de encontrar la diferencia entre lo bueno y lo malo, sobretodo en la juventud, donde los estamentos educativos juegan un papel que en las vidas de los jóvenes y el futuro de ellos en comunidad, va a llegar a ser determinante, sobretodo porque ahora se pretende hacer creer que somos más libres que nunca, cuando realmente estamos más manipulados si no estamos preparados, en nuestra mente y nuestro espíritu.
El relativismo moral es en el fondo la ideología del pragmatismo, que se ve en diferentes espacios:
1. En la enseñanza, donde se presentan extremos como el irrespeto, la dicotomía y desidia docente, la inconsistencia entre filosofía, misión, visión y la vida real en determinados escenarios educativos, creando esto una incongruencia que se manifiesta en hechos, acciones y pensamientos contrarios a los que se promulga.
2. La orientación sexual, donde se crea el fundamento que todo vale, menos sus consecuencias, y si la sociedad legaliza una acción, entonces es correcto, fundamentando una visión individualista del ser humano, en la que “el hombre debe realizarse a sí mismo”, dado a que es un producto de la evolución, por tanto es libre de autodefinirse, negando de este modo una visión y moral cristianas, y a toda concepción del sentido mismo de nuestro ser.
3. En mentalizar que:
a. El relativismo en sí, es una virtud democrática, por lo que si en determinadas situaciones la mayoría está de acuerdo, ahí está la razón.
b. Llevar a Dios, la moral y la vida eterna es un plano subjetivo.
c. Considerar que toda opinión moral goza de la misma validez, negando toda jerarquía de ideas, el hecho de que unas sean verdaderas y otras no, así como la probabilidad de su certeza.
d. El respeto a la opinión de toda persona y su derecho a opinar. Es parte del discurso relativista, que se confunde con el deber de respetar toda opinión. Todos debemos respetar a los demás y sus opiniones, pero no tenemos que aceptar toda opinión por el simple hecho que no toda opinión es válida, y tenemos el deber de refutar si las circunstancias lo permiten, lo que no es correcto, en el grado que se lo requiera.
e. La verdad que es para unos no lo es para otros. Se pone el énfasis en el sujeto que opina y no en la realidad objetiva que se opina. De ahí las frases: “Todo el mundo tiene el derecho a opinar”, “es su opinión”, “¿quién es usted para decir tal cosa?, … , donde en el fondo lo que se busca es disponer de ambientes favorables a posturas particulares.
f. La relatividad es sincera y honesta. Esta presunción en la que lo que importa es la sinceridad subjetiva y no su conducta, es hacer creer que la persona al obrar sinceramente en tal situación, entonces está bien. En ningún momento se enfatiza la búsqueda de la verdad, como tampoco distingue entre una presunta sinceridad subjetiva y el bien o mal de sus actos.
El fundamento de que la verdad es relativa, es decir que lo que hoy es verdad mañana puede ser falso, lleva a detectar que el relativismo es contradictorio, ya que si la relatividad hoy se prescribe como tal, mañana será falso, es decir, pretende ser absoluta.
Indiscutiblemente, hay que distinguir entre aspectos que sí son relativos y otros que no lo son, y esta pretendida confusión en el ser humano, se ve reflejada en sus dimensiones, en las que se ve demandado de una mayor preparación, una mejor instrucción y sobretodo de una educación permanente en sí.
Esto nos lleva al campo del aforismo, que para entender al relativismo Luis Olivera Marañón los describe así:
1. NADA ES VERDAD NI NADA ES MENTIRA TODO DEPENDE DEL COLOR DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA: niega la verdad absoluta.
2. PROHIBIDO PROHIBIR: ya se prohíbe algo.
3. TODO ES OPINABLE: todo menos esa afirmación.
4. LOS DOGMAS SON INADMISIBLES: lo son porque YO no los admito, no porque en sí mismos lo sean.
5. LIBERTAD DE PENSAMIENTO: 2 y 2 siempre serán 4. El relativismo se queda en lo primero y se olvida de lo segundo.
6. TODA IDEA, PRINCIPIO O CREENCIA ES TAN RESPETABLE COMO OTRA.
7. EDUQUEMOS EN LIBERTAD: significa dejar a un niño en libertad de educarse o no.

La respuesta ante todo esto, es indiscutiblemente la educación, y para quien se considere católico, demanda que preste siempre atención y tomar acción de acuerdo a su ámbito y posibilidades, que en conjunción con la Iglesia Católica, colaborará con la debida y bien entendida evangelización, que requiere que todos, tanto laicos y religiosos, y sobretodo autoridades eclesiásticas y de comunidades religiosas en el mundo, revisen al interior qué ocurre al respecto en el convivir diario, en media de una realidad compleja de vida, donde la responsabilidad ante Dios y la realidad de los actos deben ser congruentes con la Misión Fundamental de la Iglesia de conducir al ser humano hacia Dios como Él lo dispuso, por lo que las Comunidades Educativas Católicas están llamadas, como siempre, a obrar adecuadamente y no caer como parte de un abismo social, y no quedar en verdades utópicas documentales, más todo lo contrario, ser ejemplo vivo de una FE, que se solidifica siempre en CRISTO, y edifica la Salvación del hombre, que es lo que estas corrientes con sus diferentes matices y consecuencias minan en la conciencia del ser humano, alejándolo de su razón de ser.

Fuente:
http://www.catholic.net

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